Ya aposté a los sueños que esperan su turno;
Sueños de tiempos vespertinos y diurnos,
A aquellos oscuros y a los halagüeños,
A los sueños propios y a los de otros dueños.
Así, a estas alturas ya no es un secreto:
Tengo cerrado el mercado a la esperanza
Tampoco me compro antiguas añoranzas.
No dejaré dudas por ser muy discreto:
Mejor que me ofrezcas algo bien concreto.

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