Javier vino corriendo al punto de reunión donde le esperaba el grupo, estaba muy entusiasmado y solo deseaba llegar a ellos para contarles el nuevo descubrimiento, el primero que le vio llegar fue Jorge.
---Hombre Javier ya era hora.
---Escuchadme, he descubierto un sitio idílico para ir de acampada, es una aldea abandonada que hay en mitad de la sierra, hay un pequeño rio y un manantial en medio de la aldea, lo único malo es que no hay carretera y hay que andar tres kilómetros.
--- ¿Y de donde has sacado la información?
Comento Rosa.
---De internet, de un foro de amantes de la naturaleza, gente que se dedica a ir de acampada a sitios completamente naturales y casi desconocidos.
---Por mi vale.
Dijo José, a lo que su novia Elena también accedió.
--- ¿Para cuando partimos a ese paraíso?
Pregunto Adela.
Podemos partir dentro de quince días, tenemos un fin de semana largo con lo de las fiestas, salimos el miércoles y volvemos el domingo, ¿Que os parece?
Todos estuvieron de acuerdo, la idea les parecía fantástica, además a todos les encantaba acampar hasta el punto que ya se conocían todos los parajes naturales de España, una vez de acuerdo se fueron a celebrarlo a un bar cercano en donde solían ir tomando copas hasta entrada la noche.
Durante los días siguientes estuvieron con los preparativos, se aprovisionaron de conservas café y cualquier alimento no perecedero, mochilas sacos de dormir la ropa justa estaba casi todo preparado para la gran partida, partida que esperaban los seis ansiosos, porque por otra parte les hacia ilusión conocer sitios nuevos y aquel prometía.
Llego el día esperado de la partida, Javier y su Hermana Elena estaban preparando la pequeña furgoneta adaptándola para los seis y el equipaje.
---Elena, tu novio cuando viene.
---Me ha llamado para decirme que está llegando, igual que Rosa y Adela, de los que no sé nada es de Jorge.
Nada mas acabar de hablar vino una moto a toda velocidad frenando de golpe levantando una humareda de polvo y parando la moto a centímetros de la puerta de entrada.
---Joder Jorge, ¿estas tonto o qué?
---Para una vez que llego el primero encima te quejas.
---Venga mete la moto en el garaje y carga tus cosas.
Mientras guardaba la moto apareció Adela y Rosa que se pusieron a aparcar el coche con el que habían llegado.
---Ven aquí mi amor.
Grito Jorge mientras abrazaba y besaba a Rosa.
---Venga dejaros de gilipolleces y cargar las cosas.
Despotricó Javier.
---Que pasa tienes envidia, sabes que si tu quisieras…
---Ya lo sé Adela, pero aun no estoy preparado, pero me alaga que te intereses por mí, pero si sirve de consuelo me gustas.
---Hay que ver cuánto daño te ha hecho esa golfa que tenias por novia, no te das cuenta de que no soy como ella.
---Lo sé, pero dame tiempo.
José llego a los pocos minutos y una vez aparcado el coche saco sus cosas y las cargo en la furgoneta mientras besaba a Elena.
Subieron todos a la furgoneta, esta arranco y comenzó a circular por las calles de Burjassot con dirección hacia Betera donde cogieron la carretera de Teruel, el viaje era apacible salvo por las discusiones por la música de la que nadie estaba de acuerdo, solo hasta que salía una canción a gusto de todos se ponían a cantarla al unísono, la furgoneta devoraba los kilómetros hasta que llegaron a Segorbe donde hicieron un alto para ir al baño y tomar algún refresco, atravesaron el pueblo hasta encontrar una salida que les llevaría a un camino que se adentraba a la montaña, siguieron por aquel camino maravillándose de lo que veían, los pinos se alzaban al cielo mientras que chopos y olmos daban sombra al camino y señalaban las partes húmedas del bosque por el que se adentraban, el aroma a bosque les inundaba mientras las mil especies de aves que en el habitaban parecía que les daba la bienvenida a aquel idílico paraje, transcurrió varios kilómetros hasta que llegaron a un claro donde se terminaba la carretera y comenzaba un camino estrecho obligándoles a aparcar allí la furgoneta.
---Venga chicos, final del camino, a partir de aquí hay que andar.
Cada uno cogió su mochila y se repartieron el resto de los bultos y siguiendo a Javier se adentraron por la senda, hicieron un pequeño alto en el camino para recoger moras silvestres y agua en un pequeño manantial donde el sabor y la frescura del agua les encanto tanto que decidieron por la hora que era para comer un poco, prepararon en una gran roca plana una improvisada mesa en la que tortillas de patatas, filetes empanados, croquetas y embutidos estaban listos para su degustación cuando un rebaño de ovejas se acercaba hacia ellos dirigido por un anciano pastor.
---Buenos días tengan, ¿que hacen por aquí?
Les pregunto el pastor mientras les saludaba al grupo.
---Vamos de acampada hacia la aldea abandonada, ¿no sabrá usted como se llama?
La cara del viejo pastor se puso pálida de repente.
---La verdad es que no tiene nombre, se perdió con el paso del tiempo, pero les recomiendo que no vayan, dense la vuelta.
--- ¿Por qué? ¿ qué problema hay?
---Esta maldita, la verdad es que nadie ha ido en años.
--- ¿Cómo que esta maldita?
Pregunto Rosa con un poco de temor.
---Es una larga historia.
Replico el pastor mirando para otro lado, mirando para la senda que llevaba a la aldea.
---Hagamos una cosa, comparta comida con nosotros y nos la cuenta.
---Pero después se lo piensan y se van, pero ya que compartimos comida déjenme que comparta la mía.
El viejo pastor saco de su alforja sabroso queso y embutido de la tierra, y para mojarlo lleno la bota de vino con una botella de excelente vino de Jerica y dándolo a probar ganando la aceptación del grupo pues había que reconocer que el vino era estupendo, mientras comenzaban a comer el viejo pastor comenzó a contar la historia de la aldea y de la dama de la oscuridad.
Seria por el año mil seiscientos veinticinco cuando un mozo aburrido de la aldea y de las labores del campo decidió salir a correr mundo y una madrugada cogió sus bártulos y tomo rumbo hacia Valencia, durante días anduvo por los caminos comiendo frutos silvestres o haciendo labores en algunas granjas a cambio de comida hasta que llego a la ciudad, le impresiono la cantidad de gente que habitaba la ciudad y la grandeza de la misma pero sus pasos le llevo hasta su destino, el puerto de Valencia.
En aquella época era de los más concurridos y la llegada y partida de barcos era diaria, poco le costó al joven Eduardo encontrar trabajo en uno de los barcos que hacían la ruta del Mediterráneo por donde navego como marinero, desde las costas francesas hasta las griegas pasando por las italianas y en cada puerto lo mismo bebida y mujeres, pero quiso el destino que su barco llegara hasta las costas egipcias cuya belleza le cautivo, llego a puerto y al desembarcar fue recibido por una hermosa mujer ricamente ataviada y un sequito de seis hombres que le acompañaban, uno de esos hombres se le acerco.
---Dice mi señora que es usted el elegido.
---Elegido para que.
---Para perpetuar nuestra estirpe.
---Perdone pero no entiendo nada.
---Sabíamos que llegaba hoy, una persona de más allá del mar, de una tierra muy lejana.
---Sigo sin entender nada.
---Si gustáis en acompañarnos se lo explicaremos.
Eduardo acompaño al sequito hasta una lujosa mansión en la que entraron, se quedo maravillado en las riquezas que decoraban la casa, ricos tapices adornaban las paredes y laboriosas alfombras cubrían los suelos, objetos de oro y plata descansaban en casi todos los muebles que habían por la casa mientras que columnas de mármol daban un aire regio a la mansión, pasaron a un gran salón donde estaba preparado una mesa con comida pero antes de comer Eduardo insistió en que le explicasen todo lo acontecido.
---Nosotros somos los que quedamos de la antigua civilización faraónica, por ahora los musulmanes nos respetan y mi señora es la ultima sacerdotisa y tu eres el elegido para ser su consorte.
Eduardo no comprendía lo que pasaba pero al ver las riquezas que adornaba la casa y la belleza de la sacerdotisa accedió a la extraña petición y acepto la vida que se le ofrecía, con el tiempo aprendió los dos idiomas, el árabe y la lengua de los dioses y los faraones del antiguo Egipto, se entrego a la adoración de los antiguos dioses egipcios, Ra, Amón, Isis, Anubis y otros tantos olvidándose de su educación cristiana, gozaba plenamente del sexo con la hermosa sacerdotisa dando por fruto lo que ya estaba escrito el nacimiento de una hermosa niña que enseguida fue instruida como futura sacerdotisa.
Pero los tiempos cambiaban y el islamismo se hizo más radical hasta el punto que se perseguía cualquier creencia que no se rigiese con el Corán, Eduardo preparo un barco y comenzó a cargarlo con las estatuas de los dioses egipcios y con bastante riqueza para tener una vida apacible sin necesidades dejando el barco preparado para una huida rápida, una noche los islamistas irrumpieron en la casa robando todo lo que veían y dando muerte a todo aquel que salía a su encuentro manchando sus espadas de la sangre de los inocentes, la gran sacerdotisa salió al encuentro de los asaltantes pidiendo que salieran de allí, como contestación solo recibió la muerte, una experta espada le corto la cabeza de un tajo, Eduardo vio como la cabeza rodaba hacia el lugar donde estaba escondido con su hija viendo como el cuerpo caía sin vida en medio del gran salón de ceremonias, pero en vez de llorar cogió a la joven muchacha y a unos servidores y huyeron hacia el puerto donde embarcaron y sin esperar zarpo en la oscuridad de la noche, entonces pudo llorar.
El barco atravesaba el Mediterráneo mientras Eduardo no sabía dónde podía ir, de pronto se acordó de su pequeña aldea y pensó que sería lo mejor, era un pueblo pequeño y estaba seguro que allí nadie le molestaría a él ni a la niña, también pensó que el nombre egipcio de la niña llamaría la atención con lo cual le puso el nombre de la madre de Eduardo y a partir de ese momento la llamo Leonor.
Llegaron por fin al puerto de Valencia pero no atraco en el si no que quedo fondeado a una distancia prudencial y fuera de la vista de curiosos, con un pequeño bote y dos de sus sirvientes llegaron a tierra donde después de comprar víveres frescos mando al bote de vuelta al barco mientras el compraba un hermoso caballo y se dirigió a su aldea.
Después del tiempo pasado y la riqueza de sus vestiduras nadie en la aldea lo reconoció, ni siquiera cuando ato el caballo en la puerta de la casa de sus padres ni cuando entro en ella sin llamar.
---Padre, madre.
La pareja de ancianos no daba crédito a lo que veían, era su hijo que había vuelto, con lágrimas en los ojos lo abrazaron y acariciaron.
Los días siguientes recorrió la comarca buscando una casa hasta que encontró un caserío con viñedos en la que vivían unos ancianos y que por desgracia sus dos hijos fallecieron dejándoles imposibilitados para llevar el negocio, una vez conseguido el caserío cabalgo hasta el puerto de Valencia donde por fin atraco el barco y hizo los preparativos para el traslado a su nueva casa.
La joven Leonor vestía de negro desde la muerte de su madre y ahora estaba de pie en posición regia delante de sus abuelos, estos se acercaron a ella y la besaron y abrazaron mientras ella no demostraba ningún sentimiento, solo por petición de su padre aguanto las muestras de cariño de sus abuelos, en la comida apenas probo bocado, estaba acostumbrada a exquisitos bocados y no a la comida de pueblo, lo único que deseaba era salir de allí y habitar su nueva casa, la que pronto convertiría en su santuario.
Leonor monto su santuario en la nueva casa y comenzó con los ritos pertinentes, dio gracias a los dioses por la huida y la travesía y también hizo ofrendas a los dioses de la muerte para que acogieses a su madre en su reino y la llevasen a la residencia de los dioses, por las noches se asomaba al exterior para añorar los desiertos y el gran Nilo, el rio que surco el alma de su madre en el barco de los dioses.
En un par de años aquella joven se convirtió en mujer ganando en belleza pero también en arrogancia, seguía vistiendo de negro, prendas que solo se despojaba para hacer los llamamientos a los dioses en su santuario en la que solo una rica tela dorada cubría parte de su cuerpo dejando sus pechos al descubierto, cuando bajaba a la aldea siempre con dos servidores su arrogancia y desprecio a las gentes de la aldea hacia nacer entre los aldeanos toda serie de comidillas y difamaciones, poco a poco aquella situación llego a convertirse en odio, odia a una sucia y arrogante extranjera.
Los domingos toda la aldea asistía al oficio religioso y como cada domingo los aldeanos se quejaban del trato de Leonor con los aldeanos y la falta de asistencia a la iglesia, temían que Dios mandase otro castigo a la comarca por consentir a unos idolatras en su comarca, poco a poco los comentarios fueron a mas hasta que el cura tuvo que dar informe al arzobispado, mientras esperaban respuesta los comentarios iban a mas, Leonor iba desnuda por sus tierras acompañada de sus sirvientes y de su padre que lo consentía, también se comentaba de que jóvenes eran arrastrados a ser seguidores de esa religión pagana lo cual iba en contra de la iglesia mientras esta esperaba la respuesta del arzobispado.
Cada día la cosa iba a mas, el desprecio era tal que la joven Leonor y sus seguidores dejaron de ir a la aldea pues a su paso le echaban el agua sucia y verduras podridas y algún exaltado llego a tirarle piedras escondiéndose después, dejaron de ir a la aldea obligando a Eduardo a ir a otras aldeas cercanas para suministrarse cosa que a Leonor no le importaba, ella era la sacerdotisa y no podía mezclarse con gente a la que consideraba inferior y despreciable, aquella situación exaltaba a la población reclamando permiso al cura para expulsarlos de la aldea, pero al no llegar el esperado despacho del arzobispado obligaba al cura a retener a la población.
Pero la esperada carta llego, había que expulsar a los herejes, había que acabar con los idolatras pero espero al domingo para dar la buena nueva pues sabía de sobra que el domingo estarían todos; ese domingo estaba nervioso, tenía la carta en sus manos y esperaba acabar la misa para comunicárselo al pueblo entero, acabo la misa y se dispuso a leer la carta del arzobispado, los más jóvenes se exaltaron y animaron al resto del pueblo a seguirlos, todos salieron de la iglesia y fueron a sus casas para coger todo lo que se pudiera usar como armas, palos, hoces, horcas todo podía ser usado para acabar con ellos y echarlos del pueblo, comandados por el cura salieron de la aldea con dirección a la ya conocida casa, avanzaron por el camino levantando las toscas armas para infundirse valor mientras gritaban, gritaban a favor de la iglesia católica, Eduardo escucho los gritos de la gente, le recordó cuando mataron a su amante y tuvo que salir de Egipto, recordó a la chusma que no les dejaba seguir con sus creencias pero ahora pensaba en su hija así que salió al encuentro de aquella gente que una vez fueron vecinos, salió de la casa y se planto de pie en medio de la entrada viendo como se acercaban.
---QUE ES LO QUE QUEREIS, ESTA ES MI CASA Y VOSOTROS NO PODEIS PASAR.
El cura que iba el primero le contesto.
---NOS MANDA LA JUSTICIA DE DIOS, VOSOTROS SOIS UNOS HEREGES Y ADORADORES DE DIOSES PAGANOS, TENEIS QUE MARCHAROS AHORA MISMO DE ESTA COMARCA.
---NO NOS IREMOS, ESTA ES MI CASA.
De pronto una piedra voló y golpeo la cabeza de Eduardo abriéndole una brecha por la que sangraba abundantemente, cayó de rodillas por el golpe cuando aquella multitud se le echo encima golpeando hasta la muerte de Eduardo, envalentonados entraron en la casa dando el mismo castigo a todo aquel que saliera a su encuentro, uno a uno acabaron con los servidores mientras que Leonor de pie con aire altivo y sus vestimentas negras espero su muerte cosa que no sucedió al interponerse el cura por el medio.
---ESCUCHADME, ESTA PAGANA NO TIENE QUE SUFRIR NINGUN DAÑO, TIENE QUE SUFRIR UN CASTIGO DIVINO.
Se llevaron a Leonor atada de manos y con una cuerda al cuello mientras las mujeres la empujaban y humillaban mientras que los hombres recogían los cadáveres y los apilaban allí mismo pegando fuego después a la casa de la que solo quedaba restos de sangre y figuras de ídolos destrozadas por el suelo, Leonor se giro altiva viendo como las llamas destruían su casa, como el fuego acababa con todo lo que le importaba, su religión, su padre, sus servidores y aunque se sintió sola y desgraciada no perdió ni un ápice de su compostura, no lloro ni se derrumbo solo miraba fijamente como el fuego destruía todo.
Leonor fue llevada hasta la aldea, los padres de Eduardo lloraban la desgracia que había caído en la familia mientras veía pasar a su nieta Leonor atada con cuerdas mientras oían como el pueblo había dado muerte a su hijo y a las gentes que con el vivían, entraron a Leonor a la iglesia y poniéndose el cura en el pulpito se dispuso a juzgarla.
---LEONOR, ARRODILLATE ANTE DIOS.
Leonor le miro con desprecio y arrogancia y ni se movió estando de pie desafiante.
---EN EL NOMBRE DE DIOS ARRODILLATE, ESTAS EN LA CASA DE DIOS.
Leonor le miro arrogante y contesto.
---ESTE NO ES MI DIOS Y NO TENGO POR QUE ARRODILLARME ANTE NADIE.
---LEONOR, POR ÚLTIMA VEZ ARRODILLATE.
Leonor seguía impasible hasta que noto un fuerte golpe en la parte trasera de sus piernas que la obligo a causa del dolor a caer de rodillas golpeándoselas con el duro mármol, ella intento levantarse cuando alguien le golpeo con un palo en la espalda y acto seguido dos palos mas se cruzaban en su cuello impidiéndole moverse.
---ESTAS ANTE LA JUSTICIA DIVINA Y TE ACUSA DE IDOLATRIA Y DE HEREJE, ¿COMO TE CONSIDERAS? CULPABLE O INOCENTE.
---NO TENGO QUE RESPONDER NADA ANTE ESTE DIOS QUE NO ES EL MIO, SOLO RESPONDO ANTE MIS DIOSES…
Un fuerte golpe en la espalda la hizo callar de mientras la multitud dejo el silencio y comenzó a insultarla.
---SILENCIO, SILENCIO.
Grito el cura desde el pulpito.
---YO NO SOY NADIE PARA JUZGARLA PERO SE QUIEN LA VA A JUZGAR, LAS ALMAS DE LOS ANTIGUOS SACERDOTES DE ESTA IGLESIA, LEVANTAD LA LOSA.
La iglesia tenía un sótano, sótano que se usaba como mausoleo para los sacerdotes que habitaron en la aldea y sitio privilegiado de gente adinerada que quería ser enterrada en el mausoleo de la iglesia adornando las paredes de la iglesia unas placas doradas con los nombres de los que en ese mausoleo descansaban, dos de los hombres del pueblo pasaron unos ganchos por unas muescas que había en la losa y haciendo un gran esfuerzo levantaron la losa, la bajaron por unos escalones y la desataron, Leonor se quedo impasible viendo como la dejaban en aquel mausoleo mientras veía como volvían a poner de nuevo la pesada losa, vio como la luz se iba apagando a medida que la losa comenzaba a encajar hasta que una vez encajada se dejo caer quedando completamente a oscuras.
El cura miro al pueblo allí reunido.
---LA JUSTICIA DE LOS QUE NO ESTAN ENTRE NOSOTROS SE HARA, ELLOS HARAN QUE SE CUMPLA, PERO NOSOTROS NO VAMOS A CONTAR NADA, EN ESTA ALDEA NO A PASADO NADA NI NADIE HARA NINGUN COMENTARIO, ID CON DIOS.
La gente de la aldea acato la petición del cura y salieron de la iglesia y desde ese día nadie hablo ni de Leonor ni de su padre.
Leonor estaba de pie en medio del mausoleo con la única compañía de la oscuridad absoluta, pasaron minutos antes de que comenzara a moverse palpando las paredes, paredes que estaban repletas de ataúdes, uno encima de otro, uno a continuación de otro, se puso en medio del mausoleo e invoco a sus dioses, así estuvo durante horas.
Leonor busco una salida en aquella oscuridad, intento levantar la losa pero fue imposible, busco hasta por el último rincón hallando solo una pequeña ventilación por donde entraba un poco de aire pero nada de luz, espero el momento en que le trajesen la comida para poder escapar, pero nadie apareció. Paso un día y no apareció nadie, solo al segundo día se mentalizo de que nadie vendría, de que la iban a dejarla morir allí sin comida ni agua, ese era su castigo por adorar a otros dioses, por ser distinta y ser de otra tierra y pensó en su madre, ella por lo menos tuvo la suerte de tener una muerte rápida.
Los días pasaban y el hambre y la sed hacían mella en el cuerpo de Leonor, cada vez estaba más débil hasta el punto de que no podía andar y se tenía que arrastrar con mucha dificultad, ella sabía que el fin estaba próximo pero aun tenía fuerzas para invocar a sus dioses, de pronto le pareció ver dos brillos en la pared de aquel mausoleo, se arrastro hacia esas luces para comprobar que era los ojos de Anubis que con su cabeza de chacal había ido a acogerla entre sus brazos, ella se sintió consolada aunque su lenta agonía había comenzado, poco a poco noto como esa oscuridad se adhería a su piel, noto como entraba en su cuerpo hasta sus mismísimas entrañas, noto como la oscuridad la poseyó hasta quedar completamente unidas las dos y con su último aliento se entrego a Anubis mientras la oscuridad terminaba de hacerla suya con su muerte.
Una noche un joven matrimonio se disponía a acostar a su primogénito varón, estaban orgullosos y cada noche daban gracias a Dios por tan buena fortuna, el pequeño niño dormía plácidamente en su camita mientras que sus padres se iban a la habitación cercana apagando las velas a su paso, la oscuridad era absoluta y silenciosa cuando una cara apareció de repente murmurando en un idioma extranjero posándose a los pies de la cama del pequeño, era Leonor que había comenzado su venganza, su negra falda comenzó a moverse haciéndose más grande y ocupando casi toda la cama, el niño presintiendo algún daño despertó y al ver aquella cara en la oscuridad comenzó a llorar mientras aquella falda de oscuridad lo atraía hacia una espesa y mortal oscuridad, los padres se despertaron sobresaltados por los llantos de su hijo y corrieron hacia la habitación encontrando una cama vacía, oían como su hijo lloraba con más fuerza mientras lo buscaban por toda la habitación, miraron por debajo de la cama, en un armario en todos los sitios donde se podría haber escondido mientras aquel llanto se le metían en los oídos, sabían que estaba en la habitación pero no lo veían solo su mujer deparo en la oscuridad, los llantos de su hijo salían de la oscuridad de la habitación, corriendo busco con que encender unas velas y con la luz de las velas apareció en la habitación de su hijo que al desaparecer la oscuridad desapareció el llanto, la locura comenzó a hacer mella en el matrimonio mientras la madre no paraba de gritar MI HIJO, MI HIJO, el padre cogió una afilada hoz y salió hacia la iglesia, ya en la calle muchos vecinos habían salido para saber la causa de aquel alboroto viendo al joven con la hoz en la mano dirigiéndose hacia la iglesia, las mujeres entraron en la casa para ver y consolar a la angustiada madre que seguía gritando, MI HIJO, MI HIJO, el joven padre entro en la iglesia forzando la puerta y despertando al cura que salió rápido para ver qué pasaba viendo como el joven padre intentaba solo levantar la losa que taponaba la entrada del mausoleo.
---Que haces buen hombre, estas no son horas de entrar en la iglesia.
---Ella tiene a mi hijo, ella se lo ha llevado.
---De que estás hablando.
---Mi hijo ha desaparecido, la oscuridad se lo ha llevado y está aquí abajo, ha sido esa bruja.
---Imposible, nadie puede salir y para abrirlo hacen falta dos hombres, además después de todo este tiempo esta más que muerta.
El pobre hombre se derrumbo encima de la losa para llorar mientras que el cura le ayudo a levantarse y lo acompaño a su casa encontrando como las mujeres cuidaban a la joven que estaba inconsciente sobre la cama, entro en la habitación del desaparecido niño sin ver nada extraño solo la habitación revuelta, los hombres del pueblo clamaron al cura que hacer en esta situación.
---Esta amaneciendo, el niño no ha desaparecido solo, así que toda la aldea lo buscaremos, váyanse a vestirse y quiero a todos en la plaza.
Hombres, mujeres, niños todos estaban preparados en la plaza, tenían que encontrar al niño y así comenzó la búsqueda, miraron en todas las casas de la aldea, en los pozos, en el rio cercano, buscaron en los bosques y campos de cultivo y no dejaron ni un arbusto sin mirar, al anochecer volvieron todos a la plaza para decir todos lo mismo, ni rastro del niño, solo les quedo el consolar a la joven pareja para mitigar su dolor.
La noche vino de nuevo, mientras unos padre acostaban a sus hijos, el pequeño de ocho años tenía miedo y insistió a sus padres de que le dejaran una vela encendida, los padres se acostaron mientras el niño veía como la llama de la vela hacia su clásica danza del fuego, poco a poco sus ojitos se fueron cerrando cuando se dio cuenta de que la habitación estaba a oscuras la vela se había apagado, intento ver en la oscuridad notando como el miedo le dominaba, de pronto vio una cara en la oscuridad que murmuraba en un idioma distinto, era la cara pálida de Leonor que lo miraba, el niño muerto de miedo comenzó a balbucear, papa, papa, papa, mientras que ella levantaba su negra falda atrapando al niño que en ese momento de su garganta comenzó a salir el grito de ayuda, PAPA, PAPA, PAPA, los padres se levantaron de prisa hacia la oscura habitación para escuchar los gritos de su hijo en la oscuridad, removieron toda la habitación sin encontrarlo mientras los gritos de su hijo les llevaba a una desesperación cercana a la locura, la gente de la aldea se levanto y se dirigió hacia la casa alertado por los gritos pero al llegar con velas y antorchas desapareció la oscuridad y los gritos del niño, gritos que a partir de ese momento fueron de los padres.
Como la otra vez se hizo una partida de búsqueda, se busco por toda la comarca, ríos, bosques, cultivos, matorrales nada se dejo sin mirar y como la otra vez tampoco se encontró al niño.
Cada noche los gritos de dolor rompían el silencio, los mas temerosos no salían de sus casas y los más valientes acudían a la llamada de ayuda para encontrarse de que otro niño había desaparecido, el cura mediante misas clamaba al cielo su protección divina, protección que no serbia de nada pues seguían desapareciendo niños, algunas gentes mandaban a sus pequeños a casa de otros familiares a pueblos cercanos pero otros como aves protectoras acogía a los niños en sus propias habitaciones, solución que no serbia de nada pues la dama de la oscuridad atrapaba a la familia al completo, solo los gritos alertaban a sus vecinos que al intentar ayudar se encontraban con la casa vacía, habían desaparecido todos los miembros de la familia.
El miedo estaba presente en todos los habitantes de la aldea que aun seguían en ella, muchos prefirieron huir, coger sus bártulos y salir de la aldea para siempre, solo el cura se paraba delante de ellos.
---Donde vais, no tenéis que abandonar, Dios nos protegerá, pedídselo y os ayudara.
---Ya lo hemos hecho, se lo hemos pedido y nuestros hijos y vecinos desaparecen tragados por la oscuridad y llevados hasta el mismísimo infierno, no nos detenga padre, tenemos que marcharnos y usted también debería marcharse. El cura se apartaba del camino dejando que se marchasen abandonando sus tierras y su aldea y poco a poco las familias se fueron marchando dejando a la aldea vacía.
El cura al ver como se marchaban sus feligreses decidió marcharse también, pero lo haría al día siguiente, esa noche ceno intranquilo, no entendía lo que estaba pasando, era como si una maldición hubiera caído sobre la aldea y ni Dios podía luchar contra ella, termino de cenar y se dispuso a ir a dormir, lo necesitaba, estaba cansado y no sabía lo que podría pasar mañana, bueno si que lo sabía, tendría que marcharse de la aldea como estaban haciendo los demás, rezo sus oraciones, apago las velas y se dispuso a dormir, a los pocos minutos algo le despertó, era un murmullo en un idioma desconocido para él, miro a su alrededor viendo que solo estaba la más absoluta oscuridad, fue a levantarse cuando en la oscuridad vio la cara de Leonor, esta comenzó a agitar su falda de oscuridad mientras se iba posando en el cura el cual grito, grito con tal fuerza que los pocos vecinos que quedaban le oyeron pero nadie salió a ayudarle solo se santiguaron pidiendo a Dios que les quitase el miedo. El cura no sabía dónde se encontraba, estaba asustado e intento levantarse cuando uno olor a podredumbre entro por su nariz provocándole arcadas, al posar las manos para apoyarse noto la sensación de tocar cuerpos humanos, palpo en la oscuridad y se dio cuenta de que los niños y vecinos desaparecidos estaban debajo de su cuerpo, a duras penas se levanto y palpo por las paredes para averiguar dónde estaba cuando tocando los ataúdes que habían por las paredes adivino que estaba encerrado en el mausoleo, un sudor frio le recorría su grueso cuerpo mientras intentaba buscar una salida cuando en la oscuridad volvió a ver la cara de Leonor.
---BRUJA ASQUEROSA, DEJAME SALIR DE AQUÍ.
---Por que, no te gusta mi morada, tú me la diste.
---Que infame maldad te devolvió de la muerte.
---Mis dioses, tu dijiste que tu Dios me juzgaría y me condenaste a estar aquí encerrada, ni siquiera tuviste la decencia de alimentarme, querías mi muerte, pero ahora mis dioses te condenan al mismo castigo, yo los llame y vinieron, llama tu a tu dios para que te salve.
Leonor rio, rio con una carcajada que al cura se le metió en sus oídos y no dejo de escucharla en el corto espacio que vivió y que le llevo al mundo de la locura.
Los pocos vecinos que quedaban llamaron al cura el cual no respondió, quisieron pensar que ya se había marchado pero los gritos de la noche pasada denotaría que no fue así, simplemente desapareció en la oscuridad, la aldea se quedo vacía, no quedo nadie todos huyeron, algunos se fueron lejos, otros vinieron a mi pueblo y nos conto la historia, historia que paso de generación a generación como aviso de que nadie se acercara a la aldea maldita pues en ella vivía la dama de la oscuridad, solo algunos jóvenes para demostrar su hombría se acercaron a ella, yo mismo fui uno de ellos y os juro que vi su cara en la oscuridad, corrí como alma que persigue el diablo y nunca más me acerque pero nunca olvidare su cara.
Los seis estuvieron en silencio mientras asimilaban la historia que acababan de oír, solo Jorge rompió ese silencio.
---Guau que historia tan terrible, estoy por contársela a mis sobrinos cuando lleguemos a casa.
---Haced lo que queráis, pero esa historia paso de verdad y por favor no vayáis, quien entra en la aldea no sale jamás.
El pastor recogió sus cosas y se dispuso a marcharse.
---Muchachos por favor, no vayáis a la aldea.
---Vale no se preocupe no iremos.
Respondió Jorge.
El pastor marcho dejando a solas al grupo.
---Joder, casi me meo en las bragas.
Dijo Rosa.
---Venga que no es para tanto, es un cuento para asustar a los niños.
Contesto de nuevo Jorge, a lo que Javier replico.
---Vale, de acuerdo que era una buena historia pero como Jorge yo no creo en maldiciones así que vosotros diréis si seguimos o no.
Se miraron entre ellos y uno a uno contesto afirmativamente a seguir con los planes previstos.
Recogieron todo y siguieron camino, al poco tiempo se encontraron con campos abandonados, vides en que las uvas seguían creciendo salvajes no se sabe cuánto tiempo, árboles frutales repleto de ramas algunas secas por la falta de cuidados y una senda que llevaba a una casa abandonada.
---Hey, mirad, podemos mirar dentro, igual encontramos a la dama de la oscuridad.
---No digas tonterías Jorge.
No valió ninguna advertencia, Jorge salió corriendo hacia la casa obligando al resto del grupo a seguirle, por la senda de entrada vieron las más hermosas flores entre una pugna contra las malas hierbas que de alguna manera querían quitar belleza al paseo de entrada, a medida que se acercaban vieron la grandeza de la casa y como un gran incendio la destruyo pues aunque pasase el tiempo no había borrado las huellas del incendio, pasaron al interior esquivando parte del tejado que estaba derruido, recorrieron el interior cuando Jorge cogió algo del suelo, objeto que se lo tiro a Rosa que lo cogió con las manos y que al ver lo que era lo soltó con un fuerte grito.
----Estas jilipolla o que, te voy a partir la cara.
El resto del grupo se acerco para ver qué era eso cuando vieron una vieja calavera que con la caída se había partido en dos, José la cogió y la observo.
---Sabéis lo que quiere decir esto, estamos en su casa.
---Imposible, no me creo que dejasen los cuerpos tirados.
Contesto Javier.
---Pues busquemos, seguro que hallaremos mas, lo que paso es que las alimañas se dieron un festín y lo más seguro es que estén esparcidos.
Todos se pusieron a buscar teniendo buen resultado encontrando siete calaveras y huesos humanos, Javier quería desviar la atención de la historia de Leonor cuando Adela llamo a todos, lo que vieron fueron restos de estatuas de dioses egipcios y sobre todo la única cabeza que estaba intacta, la cabeza de chacal de Anubis, ya no quedaba ninguna duda, era la casa de Leonor.
Salieron de la casa y siguieron por la senda hasta que toparon con un rio en el que había los restos de un puente de madera, buscaron como pasar y lo hicieron saltando por unas rocas que sobresalían de las aguas del rio, a la hora ya comenzaron a ver la aldea pero algo les decía que no debían entrar, por suerte encontraron un claro en la orilla del rio, era ideal para acampar, a medida que se acercaban Jorge y Rosa salieron corriendo y soltando las mochilas sobre la marcha se desnudaron y saltaron al rio, entre risas el resto del grupo llego y tomando ejemplo se desnudaron también y como niños disfrutaron del agua fresca del rio, nadaron durante un buen rato entre risas y chapoteos, Javier se acerco a dos piedras que dejaban un paso de agua y poniendo su espalda sobre ellas dejo que el agua le refrescase, Adela se acerco a él y le paso sus brazos por el cuello juntando ambos cuerpos, Javier noto como los firmes pechos de Adela se juntaban con su piel pero lo que más le excito fue cuando Adela acerco sus labios y le beso.
---Javier, tú me gustas, ¿te gusto yo a ti?
Javier no tuvo que contestar, su miembro alcanzo un grado de excitación que comenzó a rozar la parte más intima de Adela.
---Vaya, noto que también te gusto.
---Ya lo sabes Adela, hace tiempo que estoy enamorado de ti, pero me da miedo otra relación, además nos están mirando y no quiero que se partan de risa a mi costa.
Soltándose de las rocas ambos cayeron al agua entre risas del resto del grupo y más cuando vieron el tamaño de lo que ni el agua fresca pudo calmar haciendo que Javier los mandara a todos a la mierda.
Montaron las tiendas y se dispusieron a preparar la cena, la velada fue fantástica llena de historias, risas y arrumacos amorosos, solo se discutió sobre el reparto de tiendas y aunque se quejaron se respeto la decisión de Javier, Rosa y Adela durmieron en una de las tiendas, Javier y Elena en otra y Jorge y José entre bromas en otra, ya entrada la noche Javier se levanto, no podía dormir así que cogió su saco de dormir y salió al exterior, era una noche especial, el cielo estaba completamente despejado ofreciendo un cielo estrellado que a Javier le pareció distinto al de la ciudad, de pronto percibió un ligero ruido, era Adela que se percato de que Javier estaba despierto.
--- ¿Que haces?
--Nada, viendo las estrellas.
--- ¿Te puedo acompañar?
---Sera un placer.
Adela se metió en el mismo saco abrazando a Javier.
---Es una noche fantástica.
Dijo Javier.
---Si que lo es.
De pronto en el cielo apareció una estrella fugaz y Adela cerrando los ojos pidió un deseo.
--- ¿Que haces?
---Pidiendo un deseo.
--- ¿Y cuál ha sido?
---Hacer el amor contigo y estar junto a ti para siempre.
Ambos se miraron a los ojos y acercando sus labios se besaron, primero tímidamente y después con autentica pasión reprimida, Adela se quito la ligera camiseta y sus diminutas braguitas dando a Javier un espectáculo maravillosos de su hermoso cuerpo iluminado por la luna, el se quito las bermudas que llevaba y abrazo a Adela, su cuerpo clamaba por poseerla, hacerla suya y Adela deseaba que la penetrase, quería sentirle dentro de ella y cuando sintió aquel enorme miembro en su interior noto como se le desataban todos los placeres ocultos haciendo que se moviese como una gata salvaje en busca de un grandioso orgasmo cosa que al cabo de veinte minutos consiguieron ambos, descansaban ambos abrazados cuando a Javier le pareció ver algo en el muro lejano de la aldea, era una pálida cara que desapareció de repente, lo achaco a un reflejo de la luna y abrazado a Adela se durmió.
Elena fue la primera que se despertó sin hacer ruido y lo primero que vio fue a su hermano abrazado a Adela, vio las diminutas braguitas por el suelo y en silencio las cogió, paso tienda por tienda enseñándoselas al resto del grupo intentando que no se rieran en alto, ya despiertos y sin hacer ruido se pusieron de pie delante de la romántica pareja, Elena se acerco a ellos y cogiendo una esquina del cubre que les tapaba pego un rápido tirón dejando a la pareja totalmente desnudos a lo que el grupo les despertó con vítores y aplausos, Adela buscaba sus braguitas viendo como Elena las tenía en la mano y se las echaba a ella, Javier nervioso se puso las bermudas mandando a la mierda a todos y profiriendo todo tipo de insultos, entre risa y puntadas prepararon el desayuno y como ya no había nada que ocultar la nueva pareja permaneció mas junta que antes con sus besos y arrumacos haciendo motivo de burla para los demás.
Decidieron explorar la aldea por si encontraban a la dama de la oscuridad así que tomaron camino hacia ella, siguieron por la senda que daba a la entrada y una vez en las primeras casas les aterro el silencio que en la aldea reinaba, miraban las casas, algunas estaban derruidas por el paso del tiempo, otras milagrosamente conservaban sus tejados o parte de ellos, anduvieron hasta la plaza viendo que la iglesia estaba intacta, Jorge empujo la puerta y entraron en la iglesia, salvo el polvo acumulado estaba en perfecto estado observando todos las placas de las paredes que indicaban quien estaba enterrado en ella, miraron fechas y nombre y prestaron también atención a la losa del suelo donde el listado de fechas y nombres continuaba, salieron de la iglesia y a los pocos metros dieron con el cementerio, aunque el tiempo había borrado algunas de las inscripciones denotaron que hacía años que nadie lo había pisado, miraron las pocas fechas que eran legibles viendo que en un año determinado se acabo, era como si a partir de esa fecha ya no hubiesen enterrado a nadie, salieron del cementerio y siguieron con la visita a la aldea, de pronto Rosa tuvo la necesidad de buscar un servicio, pero se tuvo que conformar con buscar un sitio discreto y fuera de la vista de los demás, entro sola en una de las casas medio derruida encontrando un rincón medio oscuro, se bajo las bragas y poniéndose en cuclillas se dispuso a orinar, mientras su organismo se desahogaba se fijo en la oscuridad cuando de pronto apareció una pálida cara que la observaba, Rosa al verla salió tan corriendo que apenas se levanto las bragas ocasionando todo tipo de burlas al verla el resto del grupo.
--- ¿Que ha pasado Rosa?
---Hay alguien aquí, estaba meando y casi me cago del susto coño.
El resto del grupo se dirigieron al lugar indicado por Rosa y por mucho que buscaron no encontraron a nadie, miraron por el resto de las casas sin encontrar a nadie, con lo cual y a petición de las mujeres dejaron la aldea y volvieron a donde estaban acampados pensando en que si la historia del pastor pudiera ser cierta, pero ¿quien cree en maldiciones?
A medida que la comida avanzaba unas nubes bastantes oscuras comenzaban a tapar el sol.
---Dime Javier, ¿Qué decía el parte meteorológico?
Pregunto José.
---Decía soleado todo el fin de semana, seguro que será solo una tormenta de verano.
Contesto Javier
Siguieron con sus tareas y sus diversiones pero sin perder de vista las nubes que cada vez encapotaban mas el cielo, llego la hora de la cena y ya tuvieron que abrigarse un poco más, terminaron de cenar y después de un largo rato de charla se fueron a acostar, pero esta vez la particularidad es que lo hicieron por parejas.
Una gran cantidad de agua empezó a caer mientras los truenos y los relámpagos pronosticaban una fuerte tormenta, Javier se mantuvo despierto pues ya había pasado por ese tipo de percances y sabia que había que estar alerta, de pronto las aguas del rio comenzaron a crecer y a desbordarse, Javier despertó a todos.
---Venga, vamos, el rio se está desbordando tenemos que irnos de aquí.
---Y ¿a dónde vamos?
Replico Rosa.
---El sitio más seguro es la aldea.
Rosa se quedo aterrada y contesto:
---Y una mierda, en esa aldea hay algo, yo no vuelvo.
---tranquila estaremos todos juntos pero ahora hay que irse de aquí.
Todos se miraron, no lo reconocían pero tenían miedo pero cogieron las cosas que pudieron y salieron hacia la aldea, la lluvia apenas les dejaba ver convirtiendo las casas de la aldea en grotescas y tenebrosas sombras, buscaron una de las casas que estaban en mejor estado pues todos se negaron en ir a la iglesia, la puerta estaba atrancada y tuvieron que empujar fuerte para poder abrirla y entrar en ella, estaban empapados así que lo primero que hicieron fue buscar todo lo que les pudiese servir de leña para poder encender la chimenea.
---Bueno aquí podemos pasar la noche.
---Y una mierda, yo sé lo que vi y no quiero estar aquí.
Contesto Rosa.
---Y entonces, ¿Qué hacemos? Afuera esta diluviando y si os acordáis pasamos por el rio al venir de aquí, seguro que ya estará cortado el camino.
Javier miro de uno a uno y tenían miedo, así que tendría que sacrificarse y salir a buscar otra salida, sin decir nada cogió una linterna se puso un chubasquero y se dispuso a salir al exterior.
---Bueno, yo voy a ver como está el camino, si está cortado buscare otra salida de la aldea, enseguida que encuentre algo vengo y nos marchamos, quedaros con la luz de gas, yo me llevo la linterna, eso si no os separéis.
Javier salió al exterior notando como la lluvia en vez de menguar caía con más furia, salió a la senda cuando Adela le llamo.
---Espera Javier.
--- ¿Qué haces aquí? Estás loca.
---No podía dejarte solo, si te pasase algo no me lo perdonaría.
La beso y dio su conformidad para iniciar la búsqueda, siguieron la senda hasta que vieron que el rio les corto el camino, por ese sendero no podrían salir, la otra salida era un corte de montaña donde tampoco había salida con lo cual decidieron rodear la aldea por su hubiera otra senda y poder salir de aquella maldita aldea con lo cual Javier y Adela continuaron la marcha bajo la torrencial lluvia mientras los truenos y relámpagos les acompañaban en su andadura.
En la aldea los que quedaron se quitaron la ropa y se pusieron otra seca mientras ponían la ropa mojada secándose con el fuego de la chimenea.
---No sé qué hacemos aquí, este sitio me da escalofríos.
Comento Rosa.
---No estaremos mucho tiempo aquí, mi hermano encontrara como salir de aquí.
---Claro Elena, tu confías en tu hermano, pero ¿Quién dice que saldrán ellos y no vendrán hasta mañana?
---Jorge, sabes que mi hermano no es así, el vendrá si encuentra una salida.
---Y tu José, qué opinas de lo que dice tu novia.
---Mira Jorge, yo tengo que creer que vendrán, ya no porque Elena sea su hermana, Javier es mi mejor amigo.
---Vale, vale, entendido, además tenéis razón, Javier siempre ha sido el cuerdo del grupo.
Los cuatro estuvieron en silencio mientras el cansancio hacia mella en ellos y cayeran rendidos, Elena se despertó, hacia días que sentía el estomago mal teniendo vómitos, sospechaba que estaba embarazada pues ya tenía una falta, tenía pensado ir al ginecólogo cuando volviesen pero lo que mas temía era decírselo a José pues no sabía como reaccionaria, se levanto y busco un sitio para vomitar saliendo al pequeño patio interior, la oscuridad era total y aunque tenía miedo pensaba que estando ellos cerca nada le pasaría, de pronto le vino una arcada más fuerte que no pudo frenar y vomito toda la cena, una vez que hubo echado todo se refresco la cara con el agua de lluvia que seguía cayendo a mares, de pronto escucho un susurro en un idioma extraño, se giro lentamente y vio la pálida cara de Leonor, esta comenzó a mover su vestido y Elena al ver como la falda comenzaba a atraparla chillo con todas sus fuerzas, chillido que resonó en la noche y que solo fue acallado por un rayo, el grupo se despertó con el grito y se miraron entre ellos para ver quien faltaba, José vio que Elena no estaba y comenzó a buscarla por toda la casa gritando su nombre, tanto José como Jorge llegaron al pequeño patio donde seguían escuchando los gritos de Elena, los dos se pusieron a buscar por todos los rincones mientras los gritos de Elena seguían con más fuerza, Jorge llamo a Rosa para que viniera con una luz pues sabían que estaba allí aunque no la vieran, Rosa entro corriendo con la luz cuando el grito ceso cuando desapareció la oscuridad, ya solo se oía como caía lluvia en el exterior. José pareció volverse loco, busco una y mil veces por la casa ante los ojos atónitos de Rosa y de Jorge, al ver que no la encontraba salió al exterior recorriendo las calles bajo la lluvia y gritando el nombre de su amada pero nadie contesto solo la lluvia y los truenos, estaba desesperado hasta tal punto que pensó en las películas de terror pensando que en el cementerio estaría ella atrapada por la cruel bruja, aquel pensamiento le llevo corriendo al cementerio y al llegar lo noto más tenebroso pues la tormenta le daba un aspecto más irreal a aquella situación, busco entre las tumbas pensando que habría tierra removida pero el agua que seguía cayendo le hizo confundirse más de una vez, cansado, abatido y completamente empapado se apoyo en una vieja cruz de hierro que marcaba una de las tumbas cuando en cuestión de segundos un rayo cayó sobre la cruz lanzándole a varios metros de distancia, cuando toco suelo ya estaba muerto.
Jorge y Rosa estaban asustados, solo la luz de la lámpara de gas les hacía sentir seguros, la verdad es que no sabían lo que estaba pasando, aquella situación era desconcertante, Jorge pensaba como le explicaría a Javier lo que había pasado mientras que Rosa estaba sollozando en los brazos de Jorge, estaban tan ensimismados en sus pensamientos que no se dieron cuenta de que el gas se estaba agotando bajando la llama de intensidad, poco a poco el gas se agoto y de pronto la luz se apago cosa que asusto a Rosa que se puso a gritar.
---JORGE, VAMOS A MORIR VAMOS A MORIR.
Jorge le dio un bofetón a Rosa la cual pareció calmarse de momento, la oscuridad les envolvía provocándoles un miedo irracional, de pronto un relámpago ilumino la habitación asustándoles más aun, cuando la oscuridad volvió a reinar, al cabo de unos minutos comenzaron a oír un susurro en un idioma desconocido, buscaron con la mirada su procedencia cuando vieron la pálida cara, vieron como se movía aquel vestido negro como la noche y como se acercaba a ellos cuando Jorge sin pensarlo salto sobre aquel ser para defenderse cuando en vez de encontrarse con un enfrentamiento noto como su cuerpo era absorbido por aquella falda desapareciendo ante los ojos de Rosa, ella escucho como Jorge gritaba de terror aunque no lo viese, el miedo la domino y sin pensarlo salió corriendo al exterior dejando a aquel ser dentro de la casa con la oscuridad, corrió por las calles cayendo varias veces al suelo manchándose de barro, la lluvia empapaba su cuerpo y solo los relámpagos le salvaban de vez en cuando de la oscuridad, se refugió en un pequeño portal temblando de frio y de miedo cuando escucho de nuevo el susurro, estaba tan aterrada que no podía moverse y más cuando ante ella se apareció la dama de la oscuridad, se le acercaba lentamente mientras Rosa murmuraba” a mí no por favor a mi no” pero aquel ser se seguía acercando mientras el vuelo del negro vestido atrapaba a Rosa, ella no grito, no podía, quizás porque en el último segundo perdió la razón y dejo de ser Rosa.
Al cabo de tres horas Adela y Javier volvieron a la aldea, estaban desanimados pues no hallaron forma de salir de la aldea, entraron por el cementerio cuando Adela alumbro algo que le haría gritar de terror, Javier se acerco a ella y alumbro con la linterna donde ella miraba, era el cadáver de José, tenía graves quemaduras y daba la impresión de que aun salía un humillo y un olor a carne quemada del cuerpo, Javier no pensó en nada solo en su hermana y salió corriendo hacia el interior de la aldea, ya en la plaza comenzó a gritar en nombre de su hermana a la vez que se acercaba Adela a él, solo el silencio y el ruido de la lluvia contesto, fueron hacia la casa donde les habían dejado encontrándola vacía, solo estaban sus cosas, desesperados buscaron por todas las casas sin hallar nada solo silencio y soledad, ya sea por los nervios o por la desesperación fueron a refugiarse a la iglesia, estaban calados y tenían frio pero sus mentes trataban de asimilar lo que había pasado, ¿Por qué estaba muerto José? ¿Por qué habían desaparecido todos? Eran preguntas que no tenían respuesta para ellos solo que la historia del pastor fuera verdadera.
---Por favor Javier, ¿Qué está pasando?
---No lo sé Adela, no lo sé, tenemos que encontrar a nuestras hermanas y a Jorge, pero no sé donde están.
Adela se abrazo a Javier, solo él le daba la fortaleza necesaria para pasar el mal rato por el que estaban pasando. Javier observo las placas que habían en las paredes con las fechas entonces se dio cuenta de que en el sótano de la iglesia estaba el mausoleo donde fue enterrada en vida Leonor, busco por el suelo la losa y sacando una navaja raspo el polvo que estaba incrustado en la junta de la losa, vio que tenía unos anclajes de hierro por donde podían pasar alguna barra de hierro y levantarla y se puso a buscarlas, sabía que estarían cerca hallando dos largas barras de hierro en el acceso que daba al campanario, pasaron las barras por las anillas de hierro e hicieron el primer intento de levantarla, era demasiada pesada pero aun así lo intentaron una y otra vez mas hasta que vieron como poco a poco la iban levantando, una vez consiguieron sacarla del marco la giraron para que apoyara en el suelo, sacaron las barras y las usaron como palancas para desplazar la losa todo lo que pudieron y tener acceso al mausoleo, esperaron unos minutos intentando mirar a través de la oscuridad por la abertura conseguida y aunque estaban agotados tenían que seguir adelante, entraron por la abertura poniendo los pies en la escalera de piedra, peldaños que fueron bajando muy despacio, encendieron las linternas y alumbraron su interior y lo que vieron les lleno de autentico terror, el suelo estaba completamente lleno de esqueletos, huesos descarnados de las victimas de aquel ser, al llegar abajo sus pies partían viejos huesos a cada paso mientras que con las linternas alumbraban hasta el último rincón cuando los vieron, al fondo del mausoleo estaban los cuerpos de sus amigos y de sus hermanas, Jorge, Elena Y Rosa descansaban muertos, Adela se acerco a su hermana pero no se atrevió a tocarla, llorando corrió hacia Javier y lo abrazo mientras que Javier miraba sin dar sentido a lo que estaba viendo, quería salir de allí pero antes tendría que sacar a sus amigos de allí, se merecían un entierro digno y no reposar allí como animales, se soltó de Adela y se acerco hacia Elena cuando un ruido le llamo la atención, miro como la losa se movía y corrió hacia ella para intentar pararla, solo que cuando llego la losa caía brutalmente sobre el marco que la aguantaba golpeando en el hombro de Javier haciéndole soltar su linterna la cual se partió en dos pedazos cuando toco el suelo, con el hombro dolorido se acerco a Adela como pidiendo consuelo, estaban atrapados y sabían de sobra que no saldrían de allí nunca, de pronto escucharon un murmullo en un idioma desconocido mientras que a la vez la linterna perdía potencia dejándoles a oscuras, estaban muertos de miedo mientras pensaban que tenían que haber hecho caso al pastor y no haber ido a la aldea, ahora era demasiado tarde, la vieron salir de entre los huesos murmurando aquellas palabras, altiva como una diosa se presento ante ellos con su cara pálida como la muerte.
---HABEIS SIDO CONDENADOS COMO TODOS LOS QUE VIENEN A LA ALDEA.
---NOSOTROS NO TE HEMOS HECHO NADA, NO MERECEMOS MORIR.
---SI QUE LO MERECEIS POR EL MERO HECHO DE HABER VENIDO A LA ALDEA Y AQUÍ SUFRIREIS LA MISMA CONDENA QUE YO, LA MUERTE.
La dama de la oscuridad soltó una inmensa carcajada, carcajada que entro en las mentes de Javier y Adela, mientras que abrazados se pusieron de rodillas sin saber si era para pedir clemencia o para esperar la muerte mientras que lo único que les rodeaba era esa total oscuridad.
Un viejo pastor dirigía su rebaño hacia pastos verdes cuando vio a unos campistas.
---A donde se dirigen buena gente.
---Nos han comentado que hay una aldea abandonada por aquí.
---Yo de ustedes no iría a la aldea.
---Porque, hay fantasmas o un asesino escondido.
---No, no hay nada de eso, pero les puedo contar la historia de la aldea pero con una condición, cuando escuchen la historia váyanse lo más lejos posible, quien entra en la aldea no sale jamás.

Magnífico relato, me ha dejado clavado en la intriga de principio a fin.
Enhorabuena, Joaquín.
Saludos.
Buen sexo.