VACIO PROFUNDO

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La existencia del universo era una idea inalcanzable para ella. Antes no había preguntas sobre sí misma en su cerebro. Sus manos tiemblan sudando una extraña esencia, un raro fluido que atrae el mínimo polvo del espacio.

El caos comenzó cuando los ojos de él,  astros binarios, se estrellaron impactando de luz su rostro. Apenas si podía abrir los párpados. Tanta luz de momento, durante muchos años de ceguera, le impedía ver la realidad.

Rastros de fuegos fugaces convulsionan en su pecho.

“El universo eres tú”

No puede creerle, intenta asimilarlo, pero es tan inconciente de su misma objetividad que apenas puede distinguir el tono de su propia piel, oscura como la nada.

Hubiera muerto fácilmente con la ignorancia de su poderío, del valor que él le ha otorgado.

No sería tan complicado, ni doloroso…

La consecuencia, es aún peor. A su alrededor vuelan caricias satelitales que le rozan el deseo, ella lo calma con astucia instintiva. No ve nada, no hay nadie a su lado. La profunda soledad le implota en las venas, su cuerpo se contrae, se demacra…

Los huesos han dejado de tener forma. Pulverizados  en el lienzo oscuro de su cuerpo, en lo que ahora se ha convertido. Lo es todo, abraza sin límite lo inimaginable.

No fue nada grato convertirse en el universo mismo, en expandirse tanto por la gracia de él. Tal vez si la hubiera dejado sola, en la existencia de una pulga, en un trozo de pan…

La inmensidad que ahora tiene hace que se le escape y sea difícil de encontrarlo. Quiere un rastro de él, una señal que le destape los tímpanos. Está harta del vacío que le sangra con un hilo desgarrador por la oreja.

 Ahora es el infinito mismo… si tan solo no la hubiera engrandecido tanto.

Y el universo se mueve con lentitud, los pasos inmensos poseen una carga que tardan años, milenios en darse. Una marcha de angustiosa desesperación por encontrar sus estrellas, su lugar, su nido.

Lo hace responsable del tamaño que ahora tiene.

No quiere ser el universo, sin él. No existe universo como tal, es un vacío profundo que carga en los alientos de nebulosas tibias.

Hubiera sido mejor ser la partícula que cosquilleaba en él vientre de él.

Y lo extraña vomitando planetas de tierras infértiles para llenar el hueco que algún día ocupó su corazón.

Está cansada, pero aunque los pasos sean pesados como el plomo que conoció, el sudor de lluvias y torrentes caerán en los cuerpos del espacio como señal de su búsqueda.

De alguna forma él se enterará.

No es nada sin sus estrellas, claras y profundas, temibles como el mar que ambos respetaban.

Pesa el tiempo, el espacio… pero no importa, se mueve… lo busca.

 

ARAGON 2409101440

Soy un cometa que vuela veloz en tu universo mi cola son lágrimas heladas, semen y besos ardientes.

Y no hay tristeza, sólo la alegría de llegar a ti y barrer toda esa soledad de una vez por todas, mi bello universo...

Petons, mi reina.

Poderoso escrito,se siente esa ausencia con toda su potencia.

Saludos.

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"Cada Hormiga es un centauro en su mundo de dragones"

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